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Día: 23 enero 2020

El uso del móvil genera dolores de cuello y cabeza

A medida que nos volvemos más dependientes de los móviles, tenemos más dolores en el cuello y más cefaleas. Un informe del grupo JAMA concluye que este tipo de daños han aumentado de manera significativa en los últimos 20 años en EE UU. La mayoría de afecciones no son graves pero van ligadas a complicaciones a largo plazo. Además, el problema ya no afecta solo a un reducto de la población. El número de usuarios únicos de teléfonos móviles alcanzó los 5.000 millones a finales de 2017, aunque el número de tarjetas SIM utilizadas por persona superó los 7.800 millones, es decir, superó el número de habitantes del planeta.

Aunque estos dolores afectan al 100% de la población, las personas entre 13 y 29 años son las más afectadas por usar el teléfono móvil a la vez que llevan a cabo otra actividad. “Las lesiones están relacionadas principalmente con el envío de mensajes de texto mientras se va caminando”, señala el informe. “Andando debemos tener una postura erguida y mantener un tándem de la marcha. Es decir, una correcta consecución de un paso sobre otro con el cuello y la columna vertebral recta. Si vas mirando el teléfono se rompe el eje de alineación del cuerpo porque el cuello va doblado”, explica María Luisa Cáceres, Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) y miembro del consejo científico del Colegio de Médicos de Madrid.

Estas afecciones crecían de manera constante en los 90 y los 2000. Pero a partir de 2007 comenzaron a despuntar los informes de pacientes con estas dolencias (2.709 casos ponderados estimados por millón de personas) llegando a su punto más alto en 2016 (9.431casos ponderados por millón de personas). La causa de las dolencias pasa por la falta de descanso en la utilización del móvil. “El uso del teléfono mientras se camina, la utilización del móvil a la vez que el usuario conduce y jugar a Pokemon Go (la minoría de los casos) son las principales acciones que llevan a cabo de manera constante los pacientes con estos dolores”, señala el informe.

“Si no duele no vale” y otras mentiras sobre los masajes que nos hemos creído

Mucho de lo que creemos sobre los masajes es falso, lo damos por bueno por pura tradición. Según explica Tomás Gallego Izquierdo, director del Instituto Fisioterapia y Dolor de la Universidad de Alcalá, los bulos y los mitos que hoy nos confunden han crecido desde la Edad Media, cuando el masaje pasó al ostracismo porque todo lo relacionado con el contacto con el cuerpo era pecaminoso. «Es entonces cuando pasa a manos de curanderos y otras personas nada cualificadas, y todavía nos cuesta entender que el masaje es una técnica más entre las que puede elegir un fisioterapeuta después de realizar diagnóstico mediante la aplicación del razonamiento clínico». El error de dejar que lo practique cualquiera ha fomentado falsas creencias que, de lo arraigadas que están, constituyen auténticos peligros que conviene evitar.

No hay alivio sin dolor

Experimentar molestias o sentir los músculos tensos después de un masaje es normal, sobre todo si ha pasado un tiempo desde el último o es el primero, según el terapeuta Tracy Segall, de la Clínica Cleveland. Pero esto no significa que tenga que doler para ser efectivo. Si la intensidad del masaje te hace apretar los dientes, puede que el masajista esté tensando demasiado esos músculos que lo que necesitan es justo lo contrario. Una presión excesivamente intensa puede ocasionar daños en los tejidos, hematomas o sangrado. «Si sientes dolor, habla con el profesional. Se pueden hacer reajustes», aconseja Gallego.

El masaje capilar evita la caída del cabello

Sería una opción muy cómoda y barata, pero lo cierto es que no existe ninguna evidencia de que un masaje en el cuello cabelludo prevenga la calvicie. El doctor japonés Taro Koyama comprobó que, después de 24 días de masajeo, el grosor de cada pelo aumenta unos 0,007 milímetros. Pero su propio estudio indica que, a los 12 días, los participantes de la investigación habían perdido masa capilar por estirar demasiado las células de la zona masajeada.

Alivian cualquier dolor

Su acción beneficiosa, casi inmediata, es impagable, pero cuando hay una enfermedad es un médico quien tiene que valorar el dolor. El masaje podría producir cierto alivio, pero también agravar la lesión y retrasar el diagnóstico. En muchas ocasiones se practica un mismo masaje para todo y sin ninguna supervisión médica, lo que puede ser muy poco aconsejable: no se puede aplicar si hay infección en la piel, trombosis, esguinces agudos, desgarros musculares, enfermedades reumáticas, fibrosis, tumores o problemas renales. Especialmente crítica es el área cervical.

Lo que hay que saber antes de recurrir a un masajista ambulante

Playa de la Misercordia, doce de la mañana de cualquier día del verano. El arenal, situado al este de la ciudad de Málaga, está atestado de bañistas. Apenas hay hueco para toallas y sombrillas. Entre los pocos espacios libres circulan vendedores ambulantes que ofrecen latas de refrescos y pareos. También hay personas que se agachan junto a quienes se tuestan al sol para ofrecer masajes relajantes. Es una actividad irregular que muchos pagan de buen grado, el servicio solo cuesta unos pocos euros… Pero este tipo de masajes suponen «un atentado contra la salud pública», según el vicepresidente del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía, Miguel Gil. Suena a exageración corporativista. ¿Tan peligroso es dejarse toquetear por relax en la playa?

La respuesta de Gil es clara: «Sí, mucho». La rotundidad de la réplica se explica por diversos motivos, y el principal es la falta de conocimiento. Los especialistas destacan que mientras un masaje terapéutico debe ser aplicado por un fisioterapeuta, el relajante puede darlo otro tipo de persona porque no está destinado a tratar tratando una determinada patología. Sin embargo, la inmensa mayoría de quienes ofrecen masajes en espacios públicos como playas, piscinas y hasta parques no tiene ningún tipo de formación. Tampoco hacen un diagnóstico de la salud de sus clientes, por lo que existe un gran riesgo de que la intervención provoque lesiones o afecte a zonas dañadas con anterioridad. Los expertos comparan su actividad con pilotar un avión a ciegas: hay decenas de botones y controles delante del asiento, pero sin posibilidad de verlos es fácil equivocarse al pulsarlos y tener un accidente.

«Como ir a la playa a que te quiten una muela»

«Aunque en principio no traten lesiones, estas personas nos pueden provocar daños al no disponer de conocimientos específicos», explican desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha (Coficam). De hecho, uno de los grandes riesgos es la aparición de nuevas lesiones o que se agraven las existentes. «Imagina que una trombosis en una pierna te genera dolor en el gemelo. Puedes creer que un masaje relajante puede ayudarte, pero como quien los realiza en la playa no tiene conocimiento, cree que tienes una sobrecarga. Presionan en el gemelo y eso puede generar una embolia y derivar en un ictus», explica Pedro Alarcón, fisioterapeuta del Hospital Costa del Sol, en Marbella. El profesional advierte de que para cualquier persona que tenga una dolencia reconocida la situación es aún peor y debe olvidarse completamente de estos masajes. «Es jugártela, es como ir a que te quiten una muela picada en plena playa», reflexiona. «Hemos recibido incluso denuncias de personas que han tenido lesiones graves en la columna por lo que, en teoría, era un masaje relajante», añade Miguel Gil.

Además, hay tres aspectos que incrementan el riesgo para la salud y la aparición de las lesiones. El primero, la irregularidad de la arena y las hamacas, que no son adecuadas para esta actividad y que puede hacer que la presión sobre determinadas zonas genere daños musculares. El segundo, la rapidez e intensidad con la que se ejecuta el masaje -que rara vez supera los diez minutos-, que genera una alta presión sobre los músculos en poco tiempo, con lo que aumentan las posibilidades de ser lastimados. Por último, «estos masajes ambulantes tienen consecuencias aún más perjudiciales al aplicarse sobre una piel sensible por la fuerte exposición al sol, encontrándose deshidratada y más sensible a las agresiones y lesiones», añaden desde Coficam.